Nadie pensó que fuera a ser posible, pero Mathew Hayman hizo lo inimaginable al ganar la París-Roubaix 2016, el australiano le dio al mundo entero uno de los momentos más increibles de la historia reciente del ciclismo. Esta andadura hasta la gloria comenzó con una caída a principios de la temporada 2016, en la Omloop Het Nieuwsblad. En esa ocasión no se levantó, para volver a subirse a su bicicleta y sacudirse el dolor, sabía que esta vez era algo grave. El experimentado corredor australiano, que participaba en el Orica-Bike Exchange en su 17ª temporada profesional, se sentó a un lado de la carretera. Solo se levantó para ser trasladado al hospital donde los exámenes revelaron una fractura en su radio derecho. Hayman estaba fuera de juego a seis semanas del inicio de la Roubaix. El golpe fue inmenso para Hayman, que pronto cumpliría 38 años y había desarrollado una estrecha relación con las clásicas adoquinadas desde que participó por primera vez en el "Infierno del Norte" ...