Entre tanto llegamos a la última prueba decisiva de la carrera, una contrarreloj individual de 36 kilómetros que separaban a la localidad de Lure y la imponente pero majestuosa Planche de Belles Filles. Landa, necesitaba algo parecido a un milagro para poder optar al pódium en una prueba en la que ha ido a contracorriente desde el primer minuto. Roglic, por su parte se encomendó a los 57 segundos que le separaban de un Pogacar el cual haría historia en la 107 edición del Tour de Francia, convirtiéndose en el primer esloveno de la historia en ganar la Grande Boucle y el segundo ciclista más joven de la historia en ganar, únicamente por detrás de Henri Cornet. Roglic y sobre todo Jumbo-Visma, los cuales habían sido claros dominadores de la prueba hasta ese instante se quedaban sin liderato a las puertas de los Campos Elíseos. Landa por su parte, sacó partida del descalabro de Miguel Ángel López para auparse hasta un más que digno cuarto puesto. Una posición nada desdeñable te...